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La Diosa de Clarà

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El clasicismo mediterráneo de Josep Clarà es propio del Noucentismo, movimiento cultural también conocido como generación del 14, del que venimos hablando, últimamente, en Tallamadera.com

Centró su obra en la representación del desnudo femenino como forma de belleza perfecta, “escultura es para mí, forma, plano, volumen y peso, equilibrados y modelados por medio de la luz, concordando la armonía de las tres dimensiones, a base de un dibujo concreto y bien construido: es vibración, que, como toda obra de arte, tiene posibilidades infinitas”

Alumno destacado de la Escuela de Dibujo de Olot,(Gerona), tuvo como profesor al pintor Josep Berga i Boix que supo canalizar su obsesión por dibujar.

 

 

El elogio que hizo Joaquín Vayreda de uno de sus dibujos fue, para él, un importante estímulo. Para evitar las obligaciones militares que podían haberle llevado a las guerras coloniales, Clarà ,con 19 años, se refugia en Francia, junto a sus hermanos, y no puede regresar hasta que llega el indulto, cumplidos los 29. En las escuelas de bellas artes de Tolosa de Languedoc y Paris, siguiendo las directrices algo más liberales de la Academia francesa, aprendió anatomía, historia, estudio de la antigüedad, perspectiva y estudio de la figura humana, a partir, tanto de modelos antiguos como de modelos reales. Tres talleres de escultura funcionaban dentro del Centro de Bellas Artes de París. Eligio el dirigido por Ernest Barrias, escultor francés  de gran prestigio por sus composiciones monumentales.


extasis_2Clarà comenzó su carrera artística cuando en 1903 presentó su obra “Éxtasis” en el Salón de Bellas Artes de Paris.
Para representar el cuerpo humano en tres dimensiones se sirvió de dos elementos, el dibujo y el modelo del natural. Estudios minuciosos de detalles anatómicos, a partir de un primer boceto general, que luego era estudiado en todas sus articulaciones mediante dibujos del natural.

Clarà consiguió un gran dominio de la anatomía pero también de la materia, por la habilidad con la que modelaba la arcilla.

En el proceso creativo utilizaba barro para obtener un vaciado en yeso y luego las trasladaba, a la materia definitiva, por medio del “sacado de puntos.” Para esculpir el mármol prefería este método al de la talla directa, no porque no la dominase sino porque le permitía hacer obras de dimensiones más ambiciosas y estructuras más complejas.

Sus ayudantes marcaban los puntos y el acababa la escultura, siempre en presencia de la misma modelo utilizada en el modelado con barro.

El otro material utilizado fue el bronce mediante la técnica de la arena en sus primeros años y luego de la cera perdida
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La participación de Clarà en los diversos salones de París entre 1903 y 1932, y los premios internacionales conseguidos, consolidaron su nombre en el panorama artístico europeo.

Una gran parte de sus obras son encargos concretos y otra está destinada a certámenes oficiales.
El nombre del artista se relaciona con un estilo muy concreto presente en la que sin duda es su escultura más emblemática “La deessa”.


Pueden distinguirse cinco periodos en su obra, los años de formación en Olot, Tolosa de Languedoc y París, la adscripción al simbolismo, motivada por su gran admiración por Rodin, la ruptura que dió paso al Noucentismo, movimiento en el que sería  el artista más destacado, la plenitud artística que daría lugar a sus obras más paradigmáticas y el realismo académico de la postguerra.

 

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“En 1909 expuse en el Salón des Beaux Arts de Paris mi estatua “Enigma”, tenía los ojos cerrados. Luego la transformé y le puse el título de “Deessa” .
El Museo Comarcal de la Garrotxa en Olot, actualmente adscrito al MNAC, podría conservar, pero no está expuesto, un ejemplar en yeso de gran tamaño que Clarà  donó a la Diputación de Gerona en 1904. Un ejemplar en mármol se encuentra en una colección particular francesa

 

 

 

 

Si enigma podía contener aún algún contenido simbólico, al modificarla y transformarla en “La deessa” se convirtió en un ser superior de belleza absoluta y, en definitiva, la representación de su ideal femenino.


"Enigma" consiguió para Josep Clarà el título de Socio de honor de la National de Beaux Arts de Francia.
El cambio de nombre lo decidió, al enviar los datos de la obra al catálogo de L´Exposition Universelle et Internationale de Bruselles en 1910.


El Ayuntamiento de Barcelona le compró  en 1911 un ejemplar de  yeso, para el Museo de Bellas Artes, con la promesa de pasarla a mármol. Parece que no llegó a producirse por razones económicas.
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La fotografía muestra el mármol de 1915, encargo de la marquesa de Bermejillo del Rey, que acabó en los jardines del desaparecido Museo Español de Arte contemporáneo de Madrid, actualmente Museo Nacional de Arte Contemporáneo ,Centro de Arte Reina Sofía. Clarà realizó algún ejemplar de medidas reducidas.


La deessa es una mujer que observa con indiferencia el entorno, segura de la superioridad de su destino eterno. La majestuosidad y la armonía de sus formas se combinan sabiamente con un gran rigor formal, con una posición de equilibrio bien estructurada, con una articulación perfecta de las diferentes partes del cuerpo. Aunque había mostrado su talento antes, ofrecía ahora la demostración inequívoca de que la lección de los clásicos dominaba su espíritu.

 

 

La escultura representa una mujer arrodillada, con la pierna derecha apoyada en su propio cuerpo, la mano derecha en tierra, mientras con la izquierda se aguanta la cabeza inclinada hacia la izquierda. Esta postura crea una forma concentrada, cerrada en si misma.
Para dominar la complicada posición del cuerpo se sirvió de sus dos armas, el modelo natural y el dibujo. Se conservan muchos dibujos del proyecto. Son dibujos que reflejan un trabajo metódico y disciplinado, fundamental para el dominio de la anatomía.


La modelo que posó se llamaba Emma. Mientras modelaba esta obra le dedicó un poema con acróstico
Elle est mon inspiratrice divine
Mon amour intense et sublime
Modèle et amante, tout a le fois
Amice et une “Deesse” qui sont en moi.


En el año 1910 participa, con la escultura, en la Exposición Nacional de Madrid llevando el nuevo nombre de "La Diosa" y es premiado con la primera medalla.


En 1912 Clarà viajó a Ámsterdam con motivo de la Exposición Beeldhowkunst. Iba acompañado de Ignacio Maillol y Francisco Vayreda. Cuando llegaron a la ciudad vieron en una librería postales de la deessa.

Al día siguiente al visitar la exposición descubrió un rótulo, delante de su obra, indicando que había ganado el premio máximo. La sorpresa fue muy grande. Los organizadores de la obra le ofrecieron un banquete de homenaje.

 

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En 1928 el Ayuntamiento de Barcelona le pidió una versión de esta obra, destinada a decorar la Plaza de Cataluña de cara a la Exposición Universal de Barcelona de 1929.
Entre el 26 de Junio y el 28 de Octubre de 1926 el marmolista Andrei procedía a sacarla de puntos y luego fue desbastada por Brunetti.

 

 

Clará trabajó intensamente en ella entre Septiembre y Diciembre de 1927 y los primeros meses del 28.

La instalación en un lugar tan privilegiado y tan próximo al espectador satisfizo al artista.

Años después el propio Clarà, enojado por su estado de conservación, procedió a limpiarla, por iniciativa propia, en una de sus visitas a Barcelona antes de instalarse definitivamente en esta ciudad, en 1931.

Presenta un cambio substancial que es la simplificación formal que caracteriza su obra posterior. La obra se convertiría al cabo de los años en uno de los símbolos iconográficos de Barcelona.
En la versión anterior representaba una mujer vigorosa, de musculatura potente, más próxima formalmente a la escultura de Miguel Ángel que a las venus helénicas. En esta versión representa el cuerpo femenino, exactamente en la misma posición, más reposado y sereno y , sobre todo, a partir de una visión más cerebral. Desaparece la tensión corporal, tiene el rostro mayor nitidez y facciones más despersonificadas. El cabello es tratado como un conjunto en el que ya no hay rizos.

Posiblemente una representación más perfecta pero que puede parecer más fría y deshumanizada. Clará intenta representar la belleza en sí misma mediante una imagen plástica lo más perfecta posible.
En el año 1931 realiza  el único vaciado en yeso de esta escultura para el Museo de los Agustinos de Toulouse de Languedoc.la_diosa_-_josep_clar_-_ayuntamiento_de_barcelona

 

Para evitar su deterioro, al estar expuesta al aire libre, en el año 1982 se traslada la escultura de la plaza Cataluña al vestíbulo de la Casa de la Ciudad de Barcelona y se coloca en su lugar una copia del original, realizada por el escultor Ricard Sala.

 

 

 

 

José Francés, en su discurso de bienvenida al escultor en su ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (y después narrado en su libro "José Clará") refiere sobre esta escultura:deessa29


"La Diosa es la exaltación apasionadamente sensual de la forma. Toda ella está como recogida en un arrobamiento de belleza, en sana paganía. Habla de los cánones clásicos con palabras nuevas y criterios inéditos. El mundo antiguo se adivina latente en esa gracia dulce de la actitud, en esa línea fácil y clara que insinúa y recobra las masas. En el rostro purísimo hay como el ensimismamiento de evocaciones remotas y felices; en la calma íntima, voluptuosa, con que los miembros se unen sin la menor violencia anatómica, con la sencillez feliz de los versos de una estrofa perfecta, aguarda una futura libertad de danza. En el torso, fuerte y delicado a un tiempo mismo, con la granazón pomposa de los senos capaces de amamantar semidioses y héroes, se siente circular la vida".

 

 

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