gubias

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    Vimos en “Talla y afilado experto” , la importancia del correcto afilado del bisel.
    La talla de motivos geométricos, utilizando gubias, permite verificar hasta qué punto es cierta la teoría.
    Una nueva observación surge al ir finalizando el trabajo. La gubia Pfeil 1/12  bien afilada y asentada con cuero permite una alta precisión de acabado, pero hay momentos en los que la gubia 1/12 de grabador, diseñada para sujetar en la palma de la mano, parece obtener resultados aún mejores.

    ¿Hay una posible explicación para ello?

     

     

  • Sobre un banco plegable, una tabla de tilo con un dibujo a lápiz de una trenza celta.

    Lentamente surge la forma con la inestimable ayuda de unas pocas gubias muy bien afiladas.

     

    Pueblos muy diversos en general guerreros, vivían en castros amurallados durante la Edad del Hierro. Poco tenían en común salvo la lengua celta y que aunque instalados en Cetroeuropa provenían del Este. (Anatolia, Mar Negro).

       La imagen romántica, e incluso la "celtomanía", que hoy encontramos proviene de la lectura de textos griegos, que destacan su independencia, heroísmo y arrogancia, denominándolos "Keltoi" , "gente oculta", así como del orgullo de franceses e ingleses por sus respectivas raíces celtas, galos de la Galia y goidelos de Irlanda.

     En primera línea de batalla se situaban altos y rubios guerreros adornados con collares y pulseras de  oro, que infundían ansia por el botín, pero también terror. 

     Sucumbían por su desnudez, a pesar de su imponente fuerza, bajo la lluvia de flechas romanas.

    El gálata, (pueblo galo que emigró a sus orígenes en Asia menor) suicidándose mientras  mira al enemigo tras matar a su mujer.

    Copia romana en mármol de 2,11 m de altura de una estatua griega en bronce de 230 a 220 a.c

    Museo Nacional de Roma, Palazzo Altemps

    El gálata moribundo formó parte del mismo conjunto escultórico. Conmemoraba la victoria  sobre los gálatas en la colonia griega de Pérgamo (Turquía).  De igual fecha se atribuye al escultor griego Epígonas.

    Se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma. La figura desnuda sólo muestra una trenza en el cuello.